Prosthechea vitellina es una orquídea epífita o litófita, de vistosas flores que brotan en los meses de primavera en una vara floral que, como sucede en las orquídeas de este género, parte del ápice del pseudo bulbo. Es una planta resistente y de muy fácil manejo.
lunes, 21 de mayo de 2012
Ruega por nosotros, San David Uribe
Éste es un compendio de Gradual y Misal Romano:
El libro perteneció al mártir San David Uribe, como atestigua una inscripción en la tapa hecha por el Presbítero José Uribe Nieto, sobrino del Santo Mártir.
El P. José Uribe Nieto, maestro muy querido, algunas semanas antes de dormirse en el sueño de la paz nos envió este volumen. Algo de la comunión de los Santos se toca cuando en la misma Iglesia usamos los mismos libros y las mismas plegarias que usaron los Santos.
El 12 de abril de 1927, la sangre del glorioso Mártir David Uribe fue derramada como semilla de nuevos cristianos. San David Uribe nació en Buenavista
de Cuéllar, Guerrero, el 29 de diciembre de 1888. Sus palabras de fidelidad a
Cristo y a la Iglesia Católica resuenan inolvidables: «Si fui ungido con
el óleo santo que me hace ministro del Altísimo, ¿por qué no ser ungido con mi
sangre en defensa de las almas redimidas con la Sangre de Cristo? ¡Qué
felicidad morir en defensa de lo derechos de Dios! ¡Morir, antes que desconocer
al Vicario de Cristo!».
Y sus últimas palabras escritas en la
prisión: : «Declaro que soy inocente de los delitos que se me acusa.
Estoy en las manos de Dios y de la Virgen de Guadalupe. Pido perdón a Dios y
perdono a mis enemigos; pido perdón a los que haya ofendido».
sábado, 19 de mayo de 2012
Clarifica me Iesu bone
«Clarifica me Iesu bone claritate interni luminis:
«Clarifícame, buen Jesús, con la claridad de la luz interior,
y saca de la pequeña habitación de mi corazón todas las tinieblas.
Cohíbe mis muchas divagaciones y quebranta las tentaciones que me hacen fuerza.
Lucha fuertemente en mi favor y expulsa las malas bestias que son las concupiscencias seductoras;
para que haya paz en tu fortaleza y la abundancia de tu alabanza resuene en el aula santa,
esto es, en la conciencia pura.
Ordena a los vientos y a las tempestades. Dí al mar: "Cálmate", y al viento: "No soples";
y habrá gran tranquilidad.
Emite tu luz y verdad para que alumbren sobre la tierra;
porque tierra soy inerte y vacía, hasta que me ilumines.
Infunde la gracia desde lo alto, riega mi corazón con rocío celeste;
suministra las aguas de la devoción para regar la faz de la tierra,
para que produzca fruto bueno y óptimo.
Eleva la mente oprimida con la mole de pecados, y hacia las cosas celestes dirige todo mi deseo,
para que, gustada la suavidad de la suprema felicidad, sienta fastidio de pensar en las cosas terrenas.
Sácame y líbrame de toda consolación no duradera de las creaturas,
pues ninguna cosa creada logra aquietar y consolar plenamente mi apetito.
Úneme a ti con el vínculo inseparable del amor;
porque sólo tú bastas al amante, y fuera de ti todas las cosas son frívolas».
Thomas a Kempis, De imitatione Christi III 23.19-27, tr. mía.
et educ de habitaculo cordis mei tenebras universas.
Cohibe evagationes multas: et vim facientes elide
temptationes.
Pugna fortiter pro me et expugna malas bestias
concupiscentias dico illecebrosas;
ut fiat pax in virtute tua: et abundantia laudis tuae
resonet in aula sancta
hoc est in conscientia pura.
Impera ventis et tempestatibus; dic mari quiesce, et
aquiloni ne flaveris:
et erit tranquillitas magna.
Emitte lucem tuam et veritatem ut luceant super terram;
quia terra sum inanis et vacua: donec illumines me.
Effunde gratiam desuper, perfunde cor meum rore caelesti;
ministra devotionis aquas, ad irrigandam faciem terrae:
ad producendum fructum bonum et optimum.
Eleva mentem pressam mole peccatorum: et ad caelestia
totum desiderium meum suspende;
ut gustata suavitate supernae felicitatis: pigeat de
terrenis cogitare.
Rape me et eripe ab omni creaturarum indurabili consolatione:
quia nulla res creata appetitum meum valet plenariae
quietare et consolari.
Iunge me tibi inseparabili dilectionis vinculo;
quoniam tu solus sufficis amanti: et
absque te frivola sunt universa»
«Clarifícame, buen Jesús, con la claridad de la luz interior,
y saca de la pequeña habitación de mi corazón todas las tinieblas.
Cohíbe mis muchas divagaciones y quebranta las tentaciones que me hacen fuerza.
Lucha fuertemente en mi favor y expulsa las malas bestias que son las concupiscencias seductoras;
para que haya paz en tu fortaleza y la abundancia de tu alabanza resuene en el aula santa,
esto es, en la conciencia pura.
Ordena a los vientos y a las tempestades. Dí al mar: "Cálmate", y al viento: "No soples";
y habrá gran tranquilidad.
Emite tu luz y verdad para que alumbren sobre la tierra;
porque tierra soy inerte y vacía, hasta que me ilumines.
Infunde la gracia desde lo alto, riega mi corazón con rocío celeste;
suministra las aguas de la devoción para regar la faz de la tierra,
para que produzca fruto bueno y óptimo.
Eleva la mente oprimida con la mole de pecados, y hacia las cosas celestes dirige todo mi deseo,
para que, gustada la suavidad de la suprema felicidad, sienta fastidio de pensar en las cosas terrenas.
Sácame y líbrame de toda consolación no duradera de las creaturas,
pues ninguna cosa creada logra aquietar y consolar plenamente mi apetito.
Úneme a ti con el vínculo inseparable del amor;
porque sólo tú bastas al amante, y fuera de ti todas las cosas son frívolas».
Thomas a Kempis, De imitatione Christi III 23.19-27, tr. mía.
viernes, 18 de mayo de 2012
Lycaste deppei
jueves, 17 de mayo de 2012
"Supra quæ propitio ac sereno vultu respicere digneris et accepta habere"
«Sobre los cuales, es decir, sobre
el santo sacrificio y ofrenda inmaculada, dígnate mirar y considerarlos
aceptables. Es como si dijera: sobre los que mires y consideres aceptables, por
eso, porque son sacrificio santo y ofrenda inmaculada, para que los que desconfiamos
de nuestro mérito, seamos ayudados con la majestad de tan grande sacrificio.
¿Por qué pedimos que el Padre sea propicio y sereno sobre esta ofrenda y la
considere aceptable, si nada tiene el Padre más aceptable que ella y a ella
siempre la mira propicio y sereno, como está escrito: “Éste es mi hijo amado en
el que me complazco”? Esto se refiere a los oferentes, para que quienes se
aterran de los pecados y desconfían de sí, antepongan la ofrenda aceptable a sí
mismos y, protegiéndose con su escudo, debajo de ella rueguen por sí mismos al
Padre propicio y sereno, y aceptados por él debajo de ella deseen la ofrenda
que de ningún modo dudan que sea aceptable, y para que quienes no osan
ofrecerse al Padre, no sea que lo irriten con sus maldades, ofrezcan en su
lugar al Hijo amado, y bajo su tutela se entrometan en la corte de su Padre.
Oramos entonces para que sea
aceptable y le agrade en favor nuestro, para que al ofrecer lo que le agrada,
Dios se complazca en nosotros. De allí que se apliquen los ejemplos de los
santos, del justo Abel, del patriarca Abraham, del sumo sacerdote Melquisedec,
para que así como aceptó Dios los sacrificios de ellos, así reciba esta ofrenda
apiadándose de nosotros. Se dice que el sacerdote Melquisedec era considerado
ilustre entre los sacerdotes de aquel tiempo.
Suplicantes te rogamos, Dios
omnipotente, que mandes que sean llevados estos dones por manos de tu santo Ángel
a tu sublime altar, ante la presencia de tu divina Majestad. Y es de extrañarse
cómo oramos que el cuerpo y la sangre del Señor sean llevados a la presencia de
Dios, cuando está escrito que Cristo siempre está ante el rostro del Padre
intercediendo por nosotros. Y leemos que Cristo al ascender a los cielos fue
exaltado sobre todo y se sienta a la derecha del Padre. ¿Cómo entonces rogamos
que Cristo sea llevado a donde siempre está? Más arriba rogábamos que volviera
su rostro propicio y sereno sobre la ofrenda del Hijo. Esto no significa que el
Padre pueda ser severo con su Hijo, sino que cuando en ocasión del Hijo entremos
en la propiciación del Padre, por amor del Hijo se apiade de nosotros. Tampoco
significa que el Padre desprecie al Hijo si no nos acepta por él. Así y aquí
rogamos al Padre que lleve al Hijo que siempre está ante él a favor de
nosotros, para que el anhelo y devoción nuestra llegue al Padre por el Hijo, y
con la fuerza de tan grande sacrificio nuestros anhelos sean llevados ante la
presencia de Dios, pues el Hijo no asciende al Padre si nuestra devoción allá
no llega. Por tal razón rogamos para que así como Cristo ante los discípulos,
de la tierra ascendió al cielo y se hizo invisible para sus miradas a los
mismos que después les habría de enviar el don del Espíritu Santo, así esta ofrenda,
del altar terreno sobre el que se inmola, al sublime altar ante la presencia de
Dios se transfiera y de allí seamos colmados de toda bendición celeste y gracia;
esto es, las cosas que visiblemente tratamos en la tierra, invisiblemente se
realizan en el cielo».
Tomado de la Explanatio Dominicæ orationis (IV, 1, 990-1036) de Frowin von Engelberg, tr. mía.
Tomado de la Explanatio Dominicæ orationis (IV, 1, 990-1036) de Frowin von Engelberg, tr. mía.
martes, 15 de mayo de 2012
Brassia verrucosa: orquídea araña
Brassia verrucosa es una orquídea epífita de bosques y selvas cálidos y húmedos de Centro y Sudamérica. En México se reproducen abundantemente en la región montañosa de Veracruz. Los pseudo bulbos producen una o dos varas desde la base que florecen en los meses de mayo y junio. El nombre específico verrucosa alude a las pequeñas verrugas que tienen las flores en el labelo.
Las flores de Brassia verrucosa producen un intenso aroma amaderado, con notas atractivas y ligeramente desagradables.
Como sucede con muchas orquídeas, las flores fragantes y vistosas atraen insectos polarizadores. Pero también son el sitio ideal para los cazadores. Aquí se puede apreciar una Mantis religiosa que emprende la huída al ser captada por nuestra cámara. Ha pasado varios días escondida debajo de los botones que comienzan a abrirse, y allí permanecerá agazapada mientras dure la floración, disfrutando sus ventajas.
martes, 1 de mayo de 2012
Litaniæ de S. Joseph
Kyrie, eléison.
Oremus
Oremos
Christe, eléison.
Kyrie, eléison.
Christe, audi nos.
Christe, exáudi nos.
Pater de cælis, Deus, miserére nobis.
Fili, Redémptor mundi, Deus, miserére nobis.
Spíritus Sancte, Deus,
miserére nobis.
Sancta Trínitas, unus Deus, miserére nobis.
Sancta María, ora pro nobis.
Sancte Joseph,
Proles David ínclyta,
Lumen Patriarchárum,
Dei Genitrícis Sponse,
Custos pudíce Vírginis,
Fílii Dei nutrície,
Christi defénsor sédule,
Almæ Famíliæ præses,
Joseph justíssime,
Joseph castíssime,
Joseph prudentíssime,
Joseph fortíssime,
Joseph obedientíssime,
Joseph fidelíssime,
Spéculum patiéntiæ,
Amátor paupertátis,
Exémplar opíficum,
Domésticæ vitæ decus,
Custos vírginum
Familiárum cólumen,
Solátium miserórum,
Spes ægrotántium,
Patróne moriéntium,
Terror dæmonum,
Protéctor sanctæ Ecclesiæ.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, parce nobis, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, exáudi nos, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, miserere nobis.
V. Constítuit
eum dóminum domus suæ.
R. Et
príncipem omnis possessiónis suæ.
Oremus
Deus,
qui ineffábili providéntia beátum Joseph sanctíssimæ Genitrícis tuæ sponsum
elígere dignátus es: præsta quæsumus; ut quem protectórem venerámur in terris,
intercessórem habére mereámur in cælis: Qui vivis et regnas in sæcula
sæculórum.
R.
Amen.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José,
Ilustre descendiente de David,
Luz de los patriarcas,
Esposo de la Madre de Dios,
Casto guardián de la Virgen,
Padre nutricio del Hijo de Dios,
Celoso defensor de Cristo,
Jefe de la Sagrada Familia,
José justo,
José casto,
José prudente,
José valiente,
José obediente,
José fiel,
Espejo de paciencia,
Amante de la pobreza,
Modelo de trabajadores,
Gloria de la vida doméstica,
Custodio de vírgenes,
Sostén de las familias,
Consuelo de los desgraciados,
Esperanza de los enfermos,
Patrón de los moribundos,
Terror de los demonios,
Protector de la Santa Iglesia,
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad y misericordia de nosotros.
V. Lo estableció Señor de su casa.
R. Y jefe de toda su hacienda.
Oremos
Oh Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a San José como esposo de tu Santísima Madre, concédenos que merezcamos tener por intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
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